Próximos a los 40 años del inicio de la era biotecnológica, una mirada en
perspectiva de su incesante avance, nos muestra con nitidez sus respuestas
en campos vitales como la salud, la alimentación, la energía y el medio ambiente.
La secuenciación masiva del genoma, prevista dentro de los próximos
cuatro años, nos permitirá conocer desde el primero al último de nuestros
genes con fuerte implicancia desde la salud, abriendo paso a una biomedicina
molecular, pasando por las relaciones personales y la genopolítica hasta llegar a
miles de millones de documentos de identidad con la secuencia genética.
La ingeniería genética y los más de 65 millones genes conocidos en la actualidad
nos abren paso a las fábricas transgénicas capaces de aventajar a las químicas
actuales por no utilizar combustibles fósiles ni necesitar humeantes chimeneas.
La transgénesis nos permite “reprogramar” el genoma de microalgas y plantas para,
utilizando energía solar, catálisis enzimática y agua dulce, salada o contaminada,
producir en forma renovable tanto alimentos, como fármacos y biocombustibles.
Avanzamos definitivamente hacia una bioeconomía, dónde la limitante de los
recursos naturales desplaza los ciclos de producción y consumo no sustentables
debido a que las viejas teorías económicas no cumplen con las leyes de la naturaleza.
En el contexto surge la biotecnología como la ciencia-tecnología innovadora de la
bioeconomía con su motor productivo, la biofábrica transgénica, capaz de generar
los recursos renovables necesarios para los 7000 millones de habitantes del
planeta. Una fábrica “limpia” conducente a la soñada panacea del medio ambiente:
la producción con residuo cero.
El conocimiento de avanzada necesario para la innovación en siglo XXI se orienta
hacia las tecnologías de convergencia, NBIC (nanotecnología, biotecnología,
tecnología de la información y cognotecnología).
La cognociencia y la cognotecnología ahora pueden avanzar a buen ritmo sobre
la base de los nuevos desarrollos nano - biotecnológicos y la posibilidad de
manejar información compleja.
El modelo atómico vigente aún no tiene un siglo, no obstante, permitió el desarrollo
de la física del estado sólido y hacer innovaciones tales como el diodo, el transistor,
el amplificador operacional, el chip, el microchip y el nanochip.
El hombre logró introducirse dentro del núcleo atómico y manejar la energía nuclear,
también se introdujo en el núcleo de la célula y hoy conoce desde el genoma hasta
la síntesis de las proteínas. Solo falta descifrar los mecanismos del desarrollo
del pensamiento humano y su vinculación con el genoma.
Todo sucede al mismo tiempo, en forma continua, al ritmo de las necesidades crecientes
de un planeta sobrecargado de habitantes. Una carrera para rehacer la naturaleza
y mantener la posibilidad de vida en la tierra mediante la innovación centrada en un avance
compulsivo del saber para comprender y aprovechar al máximo las posibilidades
latentes de los sutiles y múltiples mecanismos imperantes en la naturaleza.
Muchos tal vez no tengan los conocimientos básicos suficientes como para visualizar
lo expuesto, otros por conveniencia económica, política o filosófica los niegan,
minimizan o no los quieren ver. De todos modos la biotecnología sigue trabajando
para los unos, los otros, sus hijos, nietos, bisnietos,…